
¿Vale la pena el Festival de la Nieve de Sapporo? En las voces reunidas, los extranjeros se decepcionan más del doble que los japoneses (23% frente a 9%)
Cada febrero, el parque Odori, en pleno centro de Sapporo, se llena de esculturas de nieve y de hielo. Las fotos del festival circulan muchísimo, y mucha gente las ve bastante antes de pensar siquiera en reservar un vuelo. Para este artículo reunimos 60 voces de visitantes extranjeros y 92 de visitantes japoneses, todas de personas que fueron, y las clasificamos según si para ellas valió la pena. En los dos grupos, la mayoría se alegra de haber ido. La decepción aparece en 14 de las 60 voces extranjeras (23%) y en 8 de las 92 japonesas (9%). Al leerlas una a una se ve que la mayor parte de esa diferencia tiene poco que ver con las esculturas y mucho con el viaje en sí: el vuelo, el hotel y el trayecto hasta Hokkaido.
¿Vale la pena? (con las palabras de los visitantes)
Empezamos por los viajeros extranjeros que han estado de verdad en el festival. Así se reparten sus reacciones.
Entre las voces más entusiastas hay gente que fue a Hokkaido solo por el festival y no se arrepiente. En una reseña de TripAdvisor, alguien lo cuenta así: «Vinimos a Hokkaido por el festival y no nos decepcionó.» Otra reseña es de alguien que voló desde Florida para verse en Japón con una amistad de Hawái, con la idea concreta de ver nieve en un festival de nieve, y su balance cabe en tres frases: «Un lugar precioso. Un país precioso. Gente maravillosa.»
En el otro extremo están las 14 voces decepcionadas. Cinco de ellas ni siquiera hablan de las esculturas; lo que cuestionan es si compensaba hacer el viaje. En un hilo de Reddit que preguntaba justamente si el festival vale la pena, alguien respondió: «Desde luego que no, si es la única o la principal razón para ir a Hokkaido.» Otra persona, que había vivido en Sapporo, escribió en Reddit: «Según mi experiencia, al 100% no es un festival por el que valga la pena hacer grandes gastos.»
Otras 3 voces hablan de la distancia entre la fama y la realidad. Otra persona que fue al festival contó en Reddit que «no estuvo del todo a la altura de tanta expectación y, para mi gusto, era un poco demasiado comercial». Una persona originaria de Winnipeg, en Canadá, lo comparó en Reddit con el festival de invierno de su ciudad: «me pareció algo así como el Festival du Voyageur, solo que más kawaii».
Otras 3 son respuestas en un foro de viajes de Taiwán y tratan del precio y de las aglomeraciones de la semana del festival. Una persona cuenta que consiguió un alojamiento barato para esos días y que «la calidad de ese alojamiento era tal que ni siquiera se podía desayunar bien; el vestíbulo estaba lleno de maletas y, además, de gente».
Solo 1 de las 14 voces trata de las esculturas en sí: en una reseña de TripAdvisor, alguien escribe que «el oficio se ha sustituido por el videomapping digital». Sobre el recinto aparte de Susukino, la misma persona añade: «En cambio, las esculturas de hielo de allá en Susukino son espectaculares.» Las 2 voces que quedan van por otro lado: para una, la comida estaba bien y nada más; para la otra, lo peor fue el gentío, y además encontró menos esculturas grandes de las que esperaba.
Lo que escriben los visitantes japoneses sobre el mismo festival
Ahora, el mismo parque visto por visitantes japoneses. Son 92 voces sacadas de sus propias reseñas en webs de opiniones de viajes, de una web pública de preguntas y respuestas y de un blog personal, y se reparten así.
Aquí las voces decepcionadas son 8. Dos de ellas describen el mismo desfase entre lo esperado y lo encontrado que aparecía en las quejas extranjeras sobre la fama del festival, y en una de las dos la imagen venía de las noticias de la televisión. Esa persona escribió en 4travel: «Por lo que veía en las noticias de la tele, creía que habría muchas esculturas grandes de nieve, pero no tanto.» Y sigue: «Grandes había unas cuatro. Lo demás, todo esculturas pequeñas hechas por los ciudadanos.» La otra reseña de 4travel es de alguien que no lleva bien el frío pero quería ir al menos una vez en la vida: «Quizá esperaba un poco demasiado. Creía que habría un montón de esculturas grandes, pero las principales eran cuatro o cinco, y el resto, esculturas hechas por los ciudadanos.»
Otras 2 voces vienen a decir que con una vez basta. Una es una reseña de 4travel con ese mismo título, en la que quien la escribió cuenta unas 5 esculturas grandes y muchas pequeñas y medianas. La otra es de una persona que escribe en un blog personal. Vio el festival hace mucho tiempo, cuando se alojó en Sapporo durante un viaje de esquí, y no le gustó tanto como para querer repetir; además, en la semana del festival los hoteles y los vuelos estaban carísimos, así que nunca volvió para verlo. Desde entonces se ha mudado a Hokkaido, y escribe: «A mí tampoco me interesa mucho, y a los vecinos parece que no les interesa en absoluto.» Aun así, fue de nuevo acompañando a un familiar que tenía que ir a Sapporo por trabajo, recorrió el recinto de punta a punta y lo resume así: «No hace falta ir expresamente, pero ir de paso está bien.»
Una voz japonesa se queja casi de lo mismo que la reseña extranjera del videomapping. Esta persona volvía después de unos 15 años y le pareció que la escala era menor y que había más relieves que esculturas, algo que le decepcionó un poco; además, había videomapping por todas partes, tanto que costaba saber qué era lo principal.
Las 3 últimas tienen cada una su motivo. Una persona fue el último día y encontró algunas esculturas ya rotas o deformadas. Otra lo vio más comercial de lo que imaginaba. La tercera hace la crítica más dura de las 8: relaciona el declive con los recortes de personal en el Ejército del Norte de la Fuerza Terrestre de Autodefensa y, más aún, con que se permitieran puestos de venta de productos en el festival, y escribe que desde entonces las esculturas se hacen con descuido, tanto en calidad como en cantidad. Termina poniéndolo al lado de la Torre del Reloj de Sapporo, a la que en Japón se suele nombrar dentro de los llamados «tres grandes chascos» del país.
Cómo nació el festival, quién lo construye y cuánto cuesta entrar
Todo empezó en 1950, cuando estudiantes de secundaria y bachillerato de Sapporo colocaron las 6 primeras esculturas de nieve en el parque Odori. Era un evento de prueba, sin ninguna garantía de que hubiera una segunda edición, y aun así acudieron más de 50.000 personas. En 1953, un instituto de la ciudad levantó una escultura de 15 metros. En 1955 se sumaron las Fuerzas de Autodefensa, y según la historia oficial del festival ese año empezaron las esculturas a gran escala, las del tamaño de un edificio que hoy espera ver quien viene. En 1974 arrancó el Concurso Internacional de Esculturas de Nieve. La edición de 2026 recibió unos 2,5 millones de visitantes en tres recintos. En el parque Odori hubo 136 esculturas ese año, entre grandes y pequeñas. Susukino reúne las esculturas de hielo, que se iluminan cuando anochece, y Tsudome es un recinto aparte pensado para jugar en la nieve y para ir en familia. La entrada es gratuita en los tres.
Las esculturas grandes de Odori las hacen dos equipos: una unidad de la Fuerza Terrestre de Autodefensa y un comité civil dedicado a esas esculturas. Las piezas más pequeñas son obra de grupos de ciudadanos y de escuelas, y desde 1987 cualquier persona puede apuntarse como voluntaria para trabajar en las grandes. La nieve se trae en camiones desde distintos puntos de la ciudad cada mes de enero. En los años de poca nieve hay que ir a buscarla más lejos: en 2007 se trajo de zonas de montaña, y en 2020, con una escasez récord, del pie del monte Yotei. Como la nieve y el tiempo cambian de un año a otro, el festival de un año concreto no siempre se parece al que alguien recuerda de un viaje anterior o ha visto en la tele.
La forma de visitar el Festival de la Nieve de Sapporo que todos agradecen
Antes de reservar nada, ayuda decidir qué papel tendrá el festival en tu viaje: si será el motivo principal o una parada entre otras. Entre las voces extranjeras decepcionadas, lo que más se lamenta son decisiones tomadas antes de ver una sola escultura, como el vuelo o el hotel. Si tu plan de febrero ya incluye Otaru, Asahikawa o las pistas de esquí de la zona de Niseko, ver el festival no te cuesta nada en entradas. Eso sí, 7 voces, entre extranjeras y japonesas, mencionan que los precios de hoteles y vuelos suben durante la semana del festival. Si el plan entero es Sapporo en febrero, te servirá compararlo con otras maneras de aprovechar un viaje tan largo hasta Hokkaido.
Antes de la inauguración, los recintos de Odori y Tsudome están cerrados al público. En Susukino, en cambio, las esculturas de hielo se empiezan a tallar unos 3 días antes, y justo antes de que abra el festival se puede ver cómo trabajan; si ya estás en la ciudad, merece una visita. Con el festival en marcha, lo más cómodo es ver las esculturas principales de día, cuando mejor se aprecian la talla y el tamaño, y volver cuando oscurece. De noche hay iluminación y videomapping, algo que sale una y otra vez en las reseñas de quienes quedaron contentos.
Conviene llegar con una idea realista de lo que vas a ver, porque hay menos esculturas grandes de las que mucha gente imagina. En 2026, el parque Odori tuvo 136 esculturas. Las que salen en la mayoría de las fotos, del tamaño de un edificio, las construyen dos equipos, y uno de ellos es la Fuerza Terrestre de Autodefensa, que en 2026 hizo 2 de las 5 grandes. Fue el último año con 2: a partir de 2027 hará 1, y según se informó, el motivo es responder a una situación internacional cada vez más tensa. Aun así, el plan del festival para 2027 mantiene 5 esculturas grandes en Odori. El resto de Odori lo ocupan sobre todo piezas más pequeñas hechas por ciudadanos, puestos de comida y proyecciones de luz. Hay quien lo conocía de años anteriores y cuenta que ahora hay más luz proyectada y menos nieve tallada que antes, y ese paso de la talla a la proyección es una queja que surgió por separado en los dos grupos, en una voz extranjera y en una japonesa.
Para caminar sin resbalar, lo más práctico son unos antideslizantes con pequeños clavos que se ajustan al calzado. Se venden en la tienda oficial del recinto de Odori, en las tiendas de conveniencia cercanas y en los quioscos de las estaciones, por unos 1.000 yenes. Entre escultura y escultura, los caminos están llenos de gente y con la nieve pisada convertida en hielo.
Si vienes de un lugar con inviernos de verdad, conviene rebajar lo que esperas de la nieve en sí. La persona de Winnipeg citada más arriba comparó el festival de Sapporo con el Festival du Voyageur, la fiesta de invierno de su ciudad, y en el mismo comentario de Reddit cuenta que «lo mejor son los puestos de comida».
Resumido en números, en 41 de las 60 voces extranjeras y en 58 de las 92 japonesas la gente se alegra de haber ido. De las 14 voces extranjeras decepcionadas, 8 hablan del coste y del esfuerzo del viaje en sí. De las 8 japonesas decepcionadas, solo 1 menciona el dinero, y es alguien que recordaba un viaje hecho mucho antes de mudarse a Hokkaido.
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Fuentes
- Comité Ejecutivo del Festival de la Nieve de Sapporo (web oficial): Historia del Festival de la Nieve de Sapporo: en japonés (también hay una página en inglés). Fundación en 1950, con 6 esculturas hechas por estudiantes de secundaria y bachillerato de la ciudad y unos 50.000 visitantes; en 1953, una escultura de 15 metros del instituto Fushimi; en 1955, la incorporación de las Fuerzas de Autodefensa a la construcción de esculturas; en 1974, el inicio del Concurso Internacional de Esculturas de Nieve; en los años de poca nieve, nieve traída de más lejos, en 2007 (zonas de montaña como el paso de Nakayama y la presa de Toyohirakyo) y en 2020, con una escasez récord (el pie del monte Yotei y la región de Sorachi); visitantes: 2.389.000 (2024), 2.327.000 (2025) y 2.539.000 (2026).
- Web oficial del Festival de la Nieve de Sapporo: Preguntas frecuentes: en japonés. La primera edición fue un evento de prueba, sin garantía de una segunda; entrada gratuita en los tres recintos; esculturas grandes a cargo de una unidad de la Fuerza Terrestre de Autodefensa y del comité civil de esculturas grandes; 136 esculturas en el parque Odori en 2026; voluntarios ciudadanos en las esculturas grandes desde 1987; Odori y Tsudome cerrados antes de la inauguración, y las esculturas de hielo de Susukino en construcción desde unos 3 días antes; antideslizantes para el calzado por unos 1.000 yenes en la tienda oficial, las tiendas de conveniencia cercanas y los quioscos de las estaciones; transporte de nieve desde distintos puntos de la ciudad a partir del 7 de enero de cada año.
- Web oficial del Festival de la Nieve de Sapporo: Resumen del 77.º Festival de la Nieve de Sapporo (2027): en japonés. El festival de 2027 se celebrará del 4 al 11 de febrero en los tres recintos, con 5 esculturas grandes previstas en el parque Odori.
- UHB (Hokkaido Cultural Broadcasting): «陸上自衛隊が札幌市と雪像づくりで協定調印式»: en japonés. La 11.ª Brigada de la Fuerza Terrestre de Autodefensa se encargó de 2 de las 5 esculturas grandes del festival de 2026, el último año con 2; desde 2027 hará 1, para responder a una situación internacional cada vez más tensa.
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